4 abr. 2016

El TEA y yo

El día 2 de Abril es el día internacional del TEA.

Y hoy no traigo receta.

Hoy me voy a poner seria para hablaros de una realidad, de MI realidad.

Hoy voy a hablaros del TEA (trastorno del espectro autista) o Autismo como se conoce comúnmente.

Pero no voy a hablaros de los aspectos técnicos, de eso ya hay miles de páginas escritas. No voy ha hablaros de las dificultades con las que te encuentras. Hoy vengo a hablaros de nosotros, de nuestra familia, de él y de mi.



Algunas de vosotras ya lo sabéis, pero la mayoría no. Mi hijo Marc tiene autismo.

Y dicho así suena terrible. Y lo es, que no se engañe nadie. Pero en casa (y cuando hablo de casa no hablo solo de la familia, sino de todo nuestro entorno) el Marc es un niño más.

Al principio, cuesta mucho aceptar que lo que tiene tu niño precioso es TEA. Médicos, llanto, diagnóstico, llanto, información, llanto, decisiones, llantos...

Ais, si llorar diera dinero ahora mismo sería millonaria.

Es un mundo tan desconocido!!!.

Una vez leí una descripción que hacía una madre con un  niño con TEA hacía de su diagnóstico. Era más o menos algo así:

"Es como si durante mucho tiempo hubieses estado ahorrando para hacer un viaje a Italia. Aprendes algunas palabras, estudias su historia, te interesas por su gastronomía, su arte...

Y de repente y sin aviso previo te bajas del avión y te encuentras en Holanda.

Y Holanda es preciosa, pero tú no puedes parar de pensar en lo que te hubiese gustado probar la pasta, de haber visto el David de Miguel Ángel y en visitar el Coliseum.

Pero amigo, si te pasas el día pensando en lo que no podrá ser, no podrás disfrutar de los tulipanes, de el Gouda y el Edam, de Van Gogh."

Es una manera muy simplista de explicarlo, pero en el momento que lo leí me agarré a esa tabla de salvación.

Y claro que he tenido que aprender a comunicarme de otra manera, y a ser mucho más flexible, tolerante y paciente. He tenido que aprender a hacer las cosas de otra manera. Y de tener todos mis sentidos alerta para poder entender lo que le pasa. Pero lo que disfruto ahora de Holanda, no os lo podéis imaginar.

Es importante romper todos los tabús y clichés del TEA. Marc es un niño muy cariñoso (es mi "paparra", mi garrapata particular), intenta comunicarse a su manera, no es un niño superdotado o con discapacidad intelectual, y por supuestísimo no es un niño violento.

Pero lo más preocupante para una familia con un hijo que tiene cualquier tipo de trastorno, no es el futuro, que ya de por si es incierto, si no la falta de tolerancia.

Así que desde este pequeño rincón solo os pido que cuando oigáis hablar del TEA, no sea algo anónimo, ni un número más. Que sea Marc, o Hugo, u Oscar, o Jorge o miles de niños increíbles, con ganas de aprender, sinceros, honestos, cariñosos, luchadores que están detrás de esas siglas.

Un beso gigante. 

Inés. 
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