27 may. 2013

Nuevos entretenimientos

Cuando yo era pequeña, en casa de mi abuela, por las tardes nos juntábamos cinco niños. Yo era la mayor y el último mi primo que tiene ocho años menos que yo. Nuestras madres eran de las trabajadoras fuera de casa, así que a casa de la yaya se ha dicho!!
 
Así que imaginaros a mi pobre abuela con cinco energúmenos gritando por su piso todaaaa la tarde. Y la verdad es que antes ni había tanta tele para enanos, ni teníamos tantos juguetes. Era cuestión de buscarse la vida.
 
Lo mismo te montabas una oficina (te acuerdas Mon de la "cartilla de cheches!!!) y eso que casi no sabíamos ni escribir, que una tienda de comestibles con hierbajos de la calle ... o monopatines y máquinas del millón hechas con cuatro maderas, pinzas de la ropa y unos cojinetes.
 
Pues yo creo que todas mi ganas de hacer cosas con las manos me viene de entonces, porqué si no quien me iba a decir a mi que ahora me daría por restaurar muebles!!!!
 
Todo empezó con la casita del fin de semana. Claro que para muebles grandes tiramos del supermercado sueco, pero para cosas pequeñas, detalles y demás, prefiero algo más personal.
 
Cual ha sido mi sorpresa que cerca de casa hay un mercadillo de segunda mano. Una vez al mes nos damos un paseito.
 
Hacía ya varios meses que iba detrás de una mesita de noche, ya que yo todavía no tenía. Pero las que venden restauradas por 80 euros no me acababan de gustar.
 
Hasta que la vi y pensé: "ésta se viene conmigo". Cruzando los dedos les pregunté a las vendedoras por cuanto la vendían. Todavía estoy con la boca abierta cuando me dijeron que me la daban por 2 EUROS. Siiiiii, dosssss.
 
Tenía trabajillo, porqué tenía carcoma y además una capa de pintura horrorosa, pero yo le veía su qué.
 
Que os parece?!?!?




































Así es tal y como llegó a casa.









































Aquí después de una pasada con la pulidora, aunque con la pintura que uso (Chalk paint de Annie Sloan) no hace falta ni lijar ni pulir ni nada. Pero quería que se vieran diferentes tonos.




































Y aquí, ocupando su lugar definitivo en la casa.




































Ahora me falta una lampara y cuatro cosas más para acabar de decorarla.



 
 
Y también quiero cambiarle los tiradores por unos de conchas, pero estaba tan impaciente por enseñárosla, que no he podido esperar. 



Con este mismo estilo, también arreglé un espejo antiguo, que ahora está en el comedor. 



































 
Ya veis que con poco dinero y con un ratillo de trabajo, ya tengo por fin un sitio donde dejar mis libros, el móvil y demás.






Buena semana.
 
Besos.
 
 
I. 
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